Querido Niñato:
me dirijo a tí en vistas de lo que parece que se me avecina estas navidades. Muy probablemente tenag que coincidir contigo en las carreteras y en las calles, en los túneles y en las rotondas e incluso en los pasos a nivel. Me tienes acojonado.
Ayer, en un rapto de sagacidad y aventurismo, cogiste los cien kilómetros por hora (100 km/h) en el tunel de General Mitre, con el Audi 4.2 de tu papi. Lo sé porque yo estaba allí para verlo. Ví claramente como chocabas contra los dos lados de la calle y tu coche empezó a hacer trombos. Por suerte, a las 3 de la madrugada no hay mucha gente en esa gran calle y no te llevaste por delante a ningun incauto. Aunque a tí parecía importarte poco, porque lo único que farfullabas como un disco rayado era "mi audi, mi audi...".
Tuviste suerte de poder salir por tu propio pié del coche junto a tus tres amiguitos (que a partir de ahora tendrán un buen motivo para plantearse subir al coce contigo) porque, la verdad, yo no estaba muy por la labor de irte a salvar, hasta pensé que un gilipollas menos en el mundo iba a ser de agradecer. Pero bueno, no pudo ser, y tuve que asistir al espectáculo de ver como tu super Audi 4. 2 se convertía en una masa de chatarra humeante 0.0 y como prendió en llamas y explotó el motor. En fin, todo un espectáculo. Eso sí, tú, maldito desgraciado, no ibas ni bebido, lo que me preocupa más, porque eso implica que sí sabías lo que estabas haciendo!! Y te las dabas de listo, apostando qué era lo próximo que iba a estallar y porqué pasaba lo que pasaba (nada por culpa de tu imprudencia, claro).
Mientras, los 14 coches que llegamos a pararnos tras de tí, estábamos expectantes a ver si venía la policía, a la que tú ni llamaste, y deseosos de que no viniese justo entonces otro cafre como tú por detrás y se nos llevase jugando a los bolos. Hubo algún momento que lo pasé bastante mal, la verdad.
Así que tengo un consejo navideño para tí, chaval. Estas navidades, aprovecha cualquier día por la noche, y coje los 160 con el Audi nuevo que te pagará tu papá o el seguro y estámpate contra la primera pared que encuentras. Tú solito y sin molestar a nadie. Así, a lo mejor, conduzco más tranquilo estas navidades.
Capullo.
Ayer, en un rapto de sagacidad y aventurismo, cogiste los cien kilómetros por hora (100 km/h) en el tunel de General Mitre, con el Audi 4.2 de tu papi. Lo sé porque yo estaba allí para verlo. Ví claramente como chocabas contra los dos lados de la calle y tu coche empezó a hacer trombos. Por suerte, a las 3 de la madrugada no hay mucha gente en esa gran calle y no te llevaste por delante a ningun incauto. Aunque a tí parecía importarte poco, porque lo único que farfullabas como un disco rayado era "mi audi, mi audi...".
Tuviste suerte de poder salir por tu propio pié del coche junto a tus tres amiguitos (que a partir de ahora tendrán un buen motivo para plantearse subir al coce contigo) porque, la verdad, yo no estaba muy por la labor de irte a salvar, hasta pensé que un gilipollas menos en el mundo iba a ser de agradecer. Pero bueno, no pudo ser, y tuve que asistir al espectáculo de ver como tu super Audi 4. 2 se convertía en una masa de chatarra humeante 0.0 y como prendió en llamas y explotó el motor. En fin, todo un espectáculo. Eso sí, tú, maldito desgraciado, no ibas ni bebido, lo que me preocupa más, porque eso implica que sí sabías lo que estabas haciendo!! Y te las dabas de listo, apostando qué era lo próximo que iba a estallar y porqué pasaba lo que pasaba (nada por culpa de tu imprudencia, claro).
Mientras, los 14 coches que llegamos a pararnos tras de tí, estábamos expectantes a ver si venía la policía, a la que tú ni llamaste, y deseosos de que no viniese justo entonces otro cafre como tú por detrás y se nos llevase jugando a los bolos. Hubo algún momento que lo pasé bastante mal, la verdad.
Así que tengo un consejo navideño para tí, chaval. Estas navidades, aprovecha cualquier día por la noche, y coje los 160 con el Audi nuevo que te pagará tu papá o el seguro y estámpate contra la primera pared que encuentras. Tú solito y sin molestar a nadie. Así, a lo mejor, conduzco más tranquilo estas navidades.
Capullo.
Etiquetas: cartas
